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The Thing: Como realizar un remake de forma correcta.

“The Thing” (1982), es un film de terror y ciencia ficción del director John Carpenter, el cual está protagonizado por Kurt Russell, Wilford Brimley y Keith David.


En la Antártica, los residentes de una asilada base norteamericana encuentran un perro en la nieve que no es lo que parece; de hecho, es una entidad capaz de imitar a la perfección la apariencia de sus víctimas. Solos, asustados y sin poder huir, el desafortunado grupo tendrá que batirse con el monstruo que puede ser cualquiera de ellos.



 A fines de los setenta, el productor David Foster conoció en una fiesta al joven productor Stuart Cohen, quien en ese entonces estaba trabajando en televisión y deseaba ingresar al mundo del cine. Unas pocas semanas después, Cohen le presentó a Foster un proyecto que no fue del agrado de este último. Decidido a trabajar con Foster, Cohen contacto al productor nuevamente para ofrecerle realizar una adaptación de la novela “Who Goes There?”, del escritor John Campbell. Rápidamente, Foster le recordó a Cohen que el productor y director Howard Hawks había adaptado aquella novela en 1951. Sin embargo, para sorpresa de Foster, Hawks había realizado una adaptación bastante libre del relato, tomando prestado alrededor del 10% de la historia original. Tras comprarle los derechos del libro a Wilbur Stark, quien había aprovechado la mala situación económica que atravesó la RKO para asegurarse los derechos de una gran número de las cintas más icónicas del estudio, Foster se acercó a los ejecutivos de la Universal para sugerirles que contrataran a John Carpenter como director del proyecto. Para Carpenter esta era su primera colaboración con uno de los grandes estudios, por lo que temía que los ejecutivos no le dejaran desarrollar sus ideas con libertad. Afortunadamente para él, Foster se aseguró de que esto no sucediera.



Si bien Bill Lancaster sería el encargado de escribir el guión del film, sería Carpenter el encargado de retocar algunos detalles, en especial el desenlace original el cual no era del gusto del director. Por otro lado, Carpenter reuniría a gran parte del equipo de filmación con el que había trabajado en “Escape From New York” (1981), y contrataría a Rob Bottin, quien había estado involucrado en la creación de los efectos especiales de “The Fog” (1980), para diseñar a las criaturas que amenazarían a los protagonistas de la historia. Bottin se convertiría en uno de los hombres más importantes del equipo de filmación, ya que gran parte de los 15 millones de presupuesto con los que contaba la cinta se invirtieron en la creación de los efectos especiales. Para Bottin trabajar en esta película significó todo un reto, ya que como las criaturas pueden imitar a cualquier ser vivo, estas debían tener un aspecto único que escapara a todos los clichés del género. Para ayudarlo en su difícil labor, este llamaría a Stan Winston, uno de los creadores de efectos especiales más respetados de la industria. Según el mismo Bottin, llamó a Winston para lograr que su equipo de trabajo sintiera algo de presión, y “porque si tenía que construir otro maldito perro mecánico se iba a volver loco”.


Tal y como se adelanta en la sinopsis, la historia de “The Thing” se desarrolla en torno a los doce miembros de una base norteamericana ubicada en la Antártica, los cuales tras tener un extraño encuentro con un par de miembros de una expedición noruega, de improviso se ven enfrentados a una amenaza casi imposible de detectar; a su base ha llegado un perro que resulta ser una criatura alienígena que puede imitar a la perfección la forma de su víctima, ya sean humanos o animales. A raíz de esto comienza a reinar la paranoia al interior de la base, siendo el piloto de helicópteros R. J. MacReady (Kurt Russell), el encargado de descubrir quién es humano y quién no, antes de que la extraña criatura acabe con la vida de todos, arriesgando incluso el futuro de la humanidad. La gran diferencia que existe entre esta película y la adaptación realizada por el director Christian Nyby (aunque se dice que fue el productor Howard Hawks quien en verdad asumió la dirección de la película) en los cincuenta, es la importancia que le dan los involucrados al peculiar visitante. Mientras que en el film original existía una pugna entre los soldados que querían destruir aquello que veían como una amenaza, y los científicos que consideraban al extraterrestre como un descubrimiento sin precedentes, en la versión de Carpenter todos los involucrados concuerdan en que la criatura es una amenaza que debe ser detenida a todo costo.


En ambas cintas existe una sensación de paranoia, pero es manejada de distinta forma por los directores. Nyby juega con la posibilidad de que la ambición de los científicos termine con la vida de todos los protagonistas, mientras que Carpenter decide utilizar una fórmula propia de un relato de misterio, ocultando la identidad de aquellos que han tenido contacto con “la cosa”, y que por ende no son más que un simple caparazón con forma humana. Mientras más tiempo pasa, los personajes se vuelven más paranoicos y violentos, al mismo tiempo que el espectador no puede evitar dudar incluso de la identidad y las intenciones del protagonista. Por otro lado, mientras el film de Nyby se apoya bastante en los diálogos, Carpenter opta por explotar los silencios, aumentando la tensión a niveles insospechados para luego sorprender con grandes dosis de horror gráfico. Es imposible quedar indiferente antes las criaturas creadas por el ya mencionado Rob Bottin. Jamás llegamos a ver la verdadera forma del monstruo, sino que somos testigos de una buena cantidad de transformaciones incompletas, verdaderos híbridos conformados por las diversas víctimas de “la cosa”, cada una más repulsiva que la otra. Las escenas en las que podemos ver al monstruo, por lo general suelen ir acompañadas de grandes dosis de sangre, lo que las hace aún más impactantes.



En cuanto a los personajes, estos son bastante creíbles aunque en su mayoría no son más que simple arquetipos. Mientras que MacReady es el héroe lacónico, el Dr. Blair (Wilford Brimley) es el hombre sabio, y Childs (Keith David) es el tipo rudo, sólo por nombrar algunos. No llegamos a saber mucho más que sus apellidos y su rol al interior de la base, y ciertamente no llegamos a conocer nada de su pasado. Aunque la unidimensionalidad de los protagonistas suele ser identificada como una de las debilidades del film, la verdad es que gracias al hecho de que cada personaje represente arquetipos clásicos del género del horror y la ciencia ficción, al espectador no le cuesta familiarizarse con cada uno de ellos, llegando incluso a imaginar su pasado y sus motivaciones. Afortunadamente, todo el elenco realiza un estupendo trabajo expresando los miedos de cada uno de los personajes, jugando bastante con la ambigüedad de sus acciones, provocando que aquello que los identifica como humanos o alienígenas sea casi irreconocible. Por otro lado, la banda sonora compuesta por Ennio Morricone si bien no es demasiado utilizada, resulta ser bastante efectiva, al igual que el trabajo de fotografía de Dean Cundey, quien ayuda bastante a aumentar la atmósfera de paranoia y opresión que presenta el film.


La secuencia en la cual se muestra al grupo de noruegos descubriendo la nave en la que ha llegado “la cosa”, es bastante similar a la escena en la que los protagonistas de la cinta original descubren la nave extraterrestre enterrada en el hielo. Si bien esto puede ser considerado como una suerte de tributo por parte de Carpenter a Howard Hawks (es sabido que Carpenter sentía una gran admiración por Hawks), también se le puede dar otra lectura; en cierta medida, el remake funciona como una suerte de secuela de la cinta original, lo que no deja de resultar interesante. ¿Es la versión de Carpenter superior al film de Nyby/Hawks? En algunos aspectos probablemente sí (en especial en el ámbito de los efectos especiales), pero es difícil comparar dos películas que pese a basarse en la misma obra, difieren tanto entre sí. Como mencionaba anteriormente, en la película original se jugaba con la idea de que la ambición del ser humano puede colaborar con la destrucción del mismo, mientras que en el film de Carpenter la amenaza se esconde entre las sombras, manipulando al hombre y sembrando la desconfianza y el caos entre los protagonistas. Al mismo tiempo, se intercambian los roles entre humanos y alienígena; mientras que en el film de Hawks “la cosa” es considerada prácticamente como una “herramienta” por los científicos que desean adquirir fama mundial, en el remake es el humano quien pasa a ser un instrumento para la criatura que quiere escapar de la Antártica y multiplicarse por el mundo. Independiente de las diferencias que presentan las cintas, podemos decir que Carpenter hizo un excelente trabajo en “The Thing”, gracias a que contó con un tremendo elenco, unos efectos especiales que han envejecido de manera sorprendente, un guión sólido e interesante, y a que supo transmitirle al espectador la sensación de paranoia y aislamiento que sufre cada uno de los personajes de este particular relato.

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