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Evil

To Kako Grande

Bienvenidos al espectáculo splatter-zombie aunque visto, está vez, desde la perspectiva helénica. Lenta pero inexorablemente, como nuestros queridos redivivos, otros países van soltando pequeños barcos de papel en el vasto océano del imaginario cinematográfico zombie, navegando orgullosos entre los escasos resquicios que deja la flota anglosajona; fletada, en su forma definitiva, allá por 1968 por el capitán Romero. No obstante, Grecia fue una de las cunas de la navegación y en algo se nota cuando visionamos esta humilde pero firme chalupa llamada To Kako o, si preferís su denominación internacional: Evil.
Sirvan estas frases rimbombantes para presentaros una de las cintas de zombies más entretenidas que he tenido la oportunidad de ver en años: parte comedia gran guiñolesca, parte drama terrorífico con grandes dosis de acción y proyecto de bajo presupuesto a jornada completa. No estamos ante una versión mediterránea de Shaun of the Dead (como he podido leer en algún comentario bienintencionado) ni por asomo, más bien estamos ante una cinta rodada con acierto y que da en la diana haciendo gala de desparpajo, atrevimiento y ración doble de humor. Una pequeña muestra de que los obstáculos económicos se pueden sortear a base de echarle “muchas gónadas”.

Con respecto a las, más que obvias, referencias externas de To Kako se me ocurren al menos una decena de películas; y aunque esto, sin duda, haga mella en la impresión general que nos deja la cinta de marras, únicamente en lo que respecta a la originalidad, los resultados son tan satisfactorios que el espectador ávido de sangre, chascarrillos procaces, acción continua y masacres imaginativas de muertos vivientes (cuesta cansarse, ¿verdad?) terminará por dejarse llevar con un interés que aumenta a medida que avanza el metraje; justamente igual que sucede con muchas de esas referencias evidentes, como por ejemplo la saga Plaga Zombie o, sin ir más lejos, Evil Dead.

¿Estamos ante una serie B? Sin lugar a dudas, hasta Z diría yo. Entonces, ¿veremos un despliegue de actores aficionados, efectos especiales de andar por casa, tópicos facilotes y una manufactura técnica pillada por los pelos? Es ante esta pregunta que uno se plantea el por qué fallan otras tantas películas acerca de muertos vivientes. De buenas intenciones están pavimentadas las autopistas al infierno –referencia gratuita al gran clásico de AC/DC–, pero si tan solo otras cintas pusieran la mitad de empeño que To Kako en utilizar los elementos que funcionan del buen splatter y ponerlos a rodar con el mero interés de entretener, estaríamos ante un sub-género (la “comedia con muertos viviente” o “zombedy”) menos denostado y al que podríamos acudir, irónicamente, sin miedo. Sinceramente, últimamente rehúyo la etiqueta de “zombedy” como si de un cacho de carne podrida se tratase; son ya demasiadas las producciones que me provocan suficientes bostezos como para desencajar las mandíbulas a un cocodrilo: Undead or Alive, Big Tits Zombies o Evilution. Con estas reflexiones puede parecer que esquivo la anterior pregunta sobre los valores de producción de To Tako, pero de verdad, nunca he creído que se trate hacer sangre de las escasez de recursos en estos tipo de proyectos, más bien al contrario. Por otro lado, es tal el “show” en pantalla ,que directamente la mente se obstina en pasar por alto los pequeños fallos (y los hay), todo sea con la excusa de divertirnos y sonreír abundantemente ante la pantalla. Sí, los actores son amateurs (al fin y al cabo se supone que ninguno cobró nada), los tópicos inundarán nuestras retinas y algún efecto especial nos provocará una carcajada, sin embargo vaya si importa eso un pepino cuando el ritmo es endiablado y los personajes no parecen de cartón piedra (acordaos de estas palabras cuando conozcáis al genial taxista Argyris, un tipo salido y baboso que da mucho de sí). Además, el director se obstina en usar montaje y situaciones rebuscadas, aunque advierto resulten fantasiosas, como dos herramientas más para evitar el aburrimiento en el que otras cintas, como las anteriormente nombradas, caen irremisiblemente. Se nota que Noussias buscaba pasar un buen rato rodando y postproduciendo (durante mucho tiempo) su película, pero en ningún momento se olvida de nosotros, indefensos cinéfagos…

Atenas se ve asolada por una plaga zombie despertada desde las profundidades de una simple obra. Poco tiempo tarda en esparcirse la epidemia cuando solo un mordisquito basta para que, en pocos segundos, un ser humano se convierta en un truculento ser hambriento de la carne de sus, anteriormente, congéneres. En definitiva, el MAL campa a sus anchas por Atenas y nada ni nadie puede detenerlo.
Los escasos supervivientes buscan rincones apacibles donde esconderse de sus veloces acosadores no-muertos e, incluso, algunos de ellos forman grupos para defenderse mejor de las lívidas hordas. ¿Queréis acompañar a uno de esos grupos en su vagar por una ciudad tomada por la muerte? Adelante, ¡esta es vuestra ocasión de empaparos de sangre hasta las cejas!

Obviamente no existe originalidad en el guión. Incluso diría que coquetea con los números negativos a este respecto; y sin embargo desprende un tufillo propio el devenir de estos griegos chalados, que pasan de la tragedia al festín gore del despedazamiento de muertos andantes en una fracción de segundo… digamos que To Kako luce personalidad propia. Hay mucho de la cultura mediterránea en el ajustadito metraje (gracias al cual no se vuelve repetitiva), sobre todo en relación al sexo y a la familia, todo desde una perspectiva bastante humorística y usando el rojo telón de fondo de los chorros de sangre y las amputaciones que se suceden sin ton ni son. Lo que no quita para que se produzcan momentos muy agradecidos de verdadera tensión al más puro estilo 28 días después.

Insisto en que nadie se lleve a engaño, estamos ante más de lo mismo con respecto a la temática zombie cómica, clásica y casera, pero muy disfrutable y, con vuestro permiso, más acertada que la para mí sobre-hinchada Zombieland: Si no es por las “tarantinianas” divisiones de pantalla y planos risiblemente rebuscados, los personajes que navegan entre lo políticamente incorrecto y lo exageradamente ridículo, por los excesos sangrientos, la hermosa y sucia Atenas de fondo, los momentos dramáticos que dan pie a cierta evolución de los personajes… si no es por todo eso, dadle al menos una oportunidad por esa espectacular escena final rodada en y sobre un estadio de fútbol (vale, puede que metida con calzador e ilógica a todas luces) que bien puede justificar toda la película.

Claro que todo no pueden ser parabienes; To Kako presenta inevitables grietas: la ambición es el riesgo que tiene, y tan ambicioso es el señor Noussias que, algunos escasos minutos, la película se pierde en si misma con continuos cortes que van situando la acción aquí, allá, “aculló”… lamentablemente, fijarse en la filmografía de Tarantino a la hora de editar puede llevar a las mismas pedanterías que chorrean del tremendo cabezón del director norteamericano. También la música (malilla a nivel compositivo) comete excesos (como oírse más que los diálogos) que empeñan el resultado final de varias escenas dramáticas, que por otro lado se ven descompensadas ante la acción desenfrenada y cínica que se va alternado. Entiendo que se buscaba impactar al espectador con este tremendo contraste y música estridente, pero a veces hay que levantar el pie del acelerador si no te quieres meter una buena…

Creo que no hace falta decir nada más, se trata de un perfecto divertimento echo por y para los que llevamos mucho tiempo en esto del cine fantástico sangriento (esos “carcas” que añoramos Sitges como reducto del terror y nos la trae floja la última película de James Cameron). Una película que tal vez no pase a la historia del séptimo arte al vivir bajo la (buscada) sombra de tantos pesos pesados (léase desde luminarias como Brain Dead hasta experimentos como Premutos) pero que me ha hecho revivir esas sensaciones excitantes, y un tanto culpables, que sentí cuando conseguí en su día mi copia de Darkness (1993) o Mortal Zombie (1993) y encima con mucho mejor resultado a la hora de entretener y divertir.
Solo pediría que aceptaséis la nota con cierta perspectiva, como ya comentamos en la citada Plaga Zombie 2 solo es justo valorar estos productos realmente independientes desde la diversión que provocan; y como todos sabemos, eso es algo subjetivo…

¡¡Todo sea por tener los mismos sueños húmedos que Argyris!! ¡¡Viva Grecia y vivan las mujeres griegas!! ¡¡Opa!!

…PROXIMAMENTE “TO KAKO II: EVIL IN THE TIME OF HEROES”

Lo mejor: El fantástico partido que se saca del limitado presupuesto (usando atrevimiento e imaginación) y las tremendas dosis de casquería. Grandiosa escena de cierre…

Lo peor: Se la puede tachar de “poco original”

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