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‘También la lluvia’ es finalista para los Oscars

Escrito el 20 enero 2011.

‘También la lluvia’ es finalista para los Oscars

La película de Icíar Bollaín ha pasado el primer corte de la Academia de Hollywood y se coloca entre las nueve finalistas que optan a la nominación. Biutiful, la acompaña en esta carrera. El 25 de enero sabremos si están entre las 5 nominadas.

Aunque tenemos que esperar aun unos días para conocer la lista definitiva de nominados a los Oscar 2011, podemos estar contentos porque También la lluvia, ha pasado el primer corte en la selección de los títulos que optan a la nominación a Mejor película en lengua extranjera.

De entre las 66 películas enviadas por los diferentes países, los académicos han seleccionado por votación seis, entre estas seis se encontraba la película española. A estas seis, el Comité Ejecutivo del Premio, ha añadido otras tres. De esta forma se conforma la llamada “lista corta” con las nueve películas que optan a la nominación.

Desde que se implantara este sistema hace unos años, ninguna película española había conseguido pasar el primer corte, lo cual nos da buenas vibraciones para nuestra candidatura.

En esta lista corta, se encuentra también la coproducción española, Biutiful, de Alejandro González Iñarritu, que en este caso representa a México.

Junto a ellas, la danesa En un mundo mejor, de Susanne Bier (reciente ganadora del Globo de Oro en esta categoría), la griega Caninos, de Yorgos Lanthimos, la canadiense Incendies, de Denis Villeneuve, la argelina Fuera de la ley, de Rachid Bouchareb, la japonesa Confessions, de Tetsuya Nakashima, la sudafricana Life, Above All, de Oliver Schmitz y la sueca Simple Simon, de Andreas Ohman.

Habrá que esperar hasta el 25 de enero para saber si definitivamente, También la lluvia estará entre las cinco películas nominadas a la categoría de Mejor película en lengua extranjera. Recordemos que el año pasado, dicho premio tuvo acento español con El secreto de sus ojos, cinta que representaba a Argentina y que contaba con una amplia participación española.

Desde Festivaleo, queremos expresar que, pase lo que pase, También la lluvia nos parece una gran película con letras mayúsculas.

¡Crucemos los dedos!

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‘También la lluvia’, otro torpe relato español


Por fin se estrenó el pasado día 5 la última película de Icíar Bollaín, ‘También la lluvia’, un relato escrito por Paul Laverty que en un principio iba a dirigir Alejandro G. Iñárritu (en su lugar optó por ‘Biutiful’). Como sabéis, este drama situado en Bolivia, protagonizado por Luis Tosar y Gael García Bernal, es uno de los títulos favoritos para triunfar en la próxima entrega de los premios Goya, al ser nominada en trece categorías, incluyendo mejor película, dirección, actor y guion. Algunas candidaturas más tiene ‘Pan negro’ de Agustí Villaronga, y ‘Balada triste de trompeta’ de Álex de la Iglesia, que ha logrado quince. Ninguna de las tres puede presumir de éxito de público. Pero que nadie se alarme, De la Iglesia prepara ya su nueva película, y eso que repite incansablemente que su cargo en la Academia es un trabajo de 24 horas que solo le trae disgustos. Ojo, la película del presidente de la Academia que entrega los Goya tiene quince nominaciones, y la de la vicepresidenta trece. No es que huela a chamusquina, es que apesta.


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Antes de continuar quiero descubrir todas mis cartas y dejar algo claro: no suelo ver cine español. Por lo general, no me interesa, ni sus temas, ni las formas de tratarlos; y otras veces no puedo verlo (‘Pan negro’ no llegó a los cines de mi ciudad). Ya sé que el cine español no es un género, es idiota verlo de esa manera, pero es evidente (desde mi punto de vista) que muchas están cortadas por el mismo patrón, esto es, que ves una y has visto cien. No pasa con todas, desde luego, ahí está ‘Buried (Enterrado)’, no se parece a ninguna otra hecha en este país. No es fácil el problema de “nuestro cine”, pero lo más grave es que sus responsables no se dan por aludidos, miran a otra parte, acusan a otros, y siguen trabajando de la misma manera, ciegos, sin plantearse de verdad dónde fallan y por qué no conectan con el público. ‘También la lluvia’ cuenta con un atractivo reparto y es la candidata de España para el Oscar a la mejor película de habla no inglesa; podéis mirar sus cifras en taquilla, o echar un vistazo a la sala cuando vayáis a verla, la mayoría de las butacas estarán vacías.


Animado por la idea de disfrutar de otro trabajo de uno de los mejores actores de este país, Luis Tosar, en un relato que puede estar nominado al Oscar, y teniendo en cuenta la entusiasta valoración de mi compañera Beatriz, me senté a ver ‘También la lluvia’ con sumo interés, convencido de que iba a encontrar un buen motivo para tener esperanza en el cine que se hace aquí. No recuerdo en qué momento desvié por primera vez la mirada, ya desesperado, pero desde el mismo arranque noté que algo no funcionaba, que estaba poniendo demasiado de mi parte para que me interesara lo que estaba sucediendo en la gran pantalla. Se supone que la película te está contando un gran drama, vemos a los personajes sufrir, hablan de cosas importantes… pero casi nada parece verdadero, tiene uno la sensación de estar asistiendo a un ensayo, en el que los actores no están poniendo toda la carne en el asador, confiados en que todo mejorará más adelante.


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La película nos traslada a Bolivia en el año 2000 para narrarnos hasta tres historias paralelas, relacionadas entre sí de diversa manera. La principal, de la que derivan las otras, es la de un equipo español que pretende rodar una película centrada en la conquista de América; más concretamente en la injusta situación vivida por los indígenas y en el enfrentamiento, por este motivo, entre algunos miembros de Iglesia y el imperio. Los personajes principales de esta trama son el productor Costa (Tosar), a quien en apariencia solo le preocupa el rodaje y que se lleve a cabo de la forma más barata posible, el director Sebastián (Bernal), un joven idealista que parece fascinado por la reivindicación de los derechos de los indios americanos, y un veterano actor, Antón (Karra Elejalde), que interpreta a Cristobal Colón. Mientras se cuece la filmación, que funciona como un viaje temporal, cuyas escenas cobran vida como si realmente estuvieran ocurriendo en ese momento (la aventura en tierras americanas es otra de las líneas de acción), asistimos a una revuelta popular por la privatización del agua (la conocida Guerra del agua de Cochabamba).


No sale en el cartel, y su nombre no le sonará a nadie, pero el verdadero protagonista de ‘También la lluvia’ es Juan Carlos Aduviri. Sobre él debería recaer el peso de la narración, porque está sensacional en su doble papel de Daniel, luchador padre de familia, y Hetuey, líder indígena. Mientras la cámara lo enfoca, la película se llena de energía y alcanza su mejor tono, el drama se vive, se siente, se palpa, y poco importa que haya otros a su alrededor que no están tan inspirados o que Bollaín se pierda intentando controlar un relato que le viene grande; todo lo que le ocurre a Daniel/Hetuey tiene interés, parece auténtico y tiene fuerza. Por desgracia, tenemos que volver una y otra vez a la parte de la filmación y las (inverosímiles) dudas de Costa y Sebastián, cuyo plan estalla en pedazos al encarar una crisis real, la desesperación de los bolivianos por la escasez de agua, un hecho que revela la hipocresía de nuestro sistema actual, apoyado en heridas que siguen abiertas, como bien expone Antón, el personaje más coherente y carismático de todos los que integran el equipo de rodaje español.


Fracasa la exposición del viaje emocional de Costa y Sebastián (imposible que no se sienta atraído por la verdadera rebelión que tiene ante sus ojos), con unos actores muy desafortunados (Tosar tiene alguna escena muy buena, donde se deja llevar por sus entrañas, pero Bernal está fatal, es un error de casting), que quedan en evidencia ante la presencia de Aduviri y la fantástica interpretación de Elejalde. El guion parte de una jugosa premisa pero requiere demasiadas “casualidades” para avanzar (la conversación telefónica junto a Daniel, la detención casi en la cruz, la petición de auxilio justo cuando el equipo se marcha), lo que se agrava con la mecánica realización de Bollaín, que no saca partido al juego de realidades (Satoshi Kon lo habría bordado), entre otras razones porque las recreaciones no resultan verídicas, y debería haber visto ‘Hijos de los hombres’ (2006) antes de planificar la secuencia final (esa nefasta cámara lenta). Sí puede presumir esta producción (con inversión francesa y mexicana) de la música de Alberto Iglesias y de la fotografía de Alex Catalán, lo mejor junto a los dos actores destacados de una película fallida, efectista, equivocada.


 


‘También la lluvia’, un gran relato en dos épocas

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avatar Beatriz Maldivia 6 de enero de 2011

También la lluvia

Si se conjugan dos relatos acaecidos en distintas épocas suele ser para extraer un paralelismo en el que los hechos de uno resuenan en los del otro, aportándoles un nuevo significado, y viceversa. Al mismo tiempo o como otra opción, el recurso puede servir para demostrar que nada ha cambiado, a pesar del paso de los siglos, o que los cambios no han sido suficientes. ‘También la lluvia’, el último film de Icíar Bollaín, que cuenta con un guion del reconocido Paul Laverty, explota todas estas posibilidades.

Para llegar a extraer todos esos alcances, la película necesita plantear numerosos elementos que, cuando por fin se hayan conjugado, compondrán una poderosa historia que, más allá de las claras y logradas intenciones de protesta social, contendrá un profundo conflicto humano de gran interés. Con todo ello quiero decir que ‘También la lluvia’ tarda bastante en arrancar, pero que, cuando lo hace y, más adelante, en su tramo final, resulta muy efectiva emotivamente, sin por ello perder la capacidad crítica.

Esta mezcla de dos relatos, el del desembarco de Cristóbal Colón y el del equipo de rodaje que recrea el descubrimiento, además de propiciar ese resonar de significaciones, permite un estudio metalingüístico del estado del cine y de las complicaciones que surgen durante una filmación, que quizá no estaba entre las intenciones del guionista, pero que queda muy patente. Cualquiera que tenga ganas locas de dirigir una película o que sienta una enorme frustración por no haberlo hecho podrá curarse de sus anhelos con el visionado de ‘También la lluvia’.

También la lluvia

Bollaín realiza aquí su película más ambiciosa, con un espléndido resultado, que se cuaja gracias a una acertada elección de los tonos de la fotografía y a una generosa dirección de producción. Si he criticado a otras películas de la directora una falta de fuerza narrativa o de cohesión de las historias, nada de eso puedo reprochar a ‘También la lluvia’. Al contar con un guion lleno de contenido, ni siquiera el flojo montaje que otras veces ha perjudicado sus narraciones puede echar el producto por tierra. El acompañamiento de la banda sonora de Alberto Iglesias completa una perfecta puesta en imágenes.

Laverty logra, asimismo, que los personajes sean potentes. Crea seres de marcada personalidad, muy diferenciados unos de otros y que encajarán perfectamente en el conflicto, cada con un punto de vista o una opinión sobre los hechos, de forma que el espectador cuenta con todas las perspectivas para obtener una conclusión propia y uno un discurso ya masticado.

La elección de cada intérprete para cada papel es idónea. Los dos protagonistas son Gael García Bernal, como el director de cine, amable y de apariencia débil, pero al mismo tiempo, tozudo y aferrado a su proyecto, y Luis Tosar, en el papel de un productor que en apariencia piensa solo en «la pela», pero que sufrirá una profunda evolución psicológica. Ambos están impecables en sus roles. Karra Elejalde es el que, en un principio parece menos integrado en su personaje o en la historia, pero según va avanzando el film, da la sensación de que fuese entrando en calor y en el último tramo resulta igual de poderoso que los demás actores.

El descubrimiento es Carlos Aduviri, el conflictivo indígena, que pondrá todo patas arriba y obligará a unos acomodados europeos a replantearse el mundo en el que viven. ‘También la lluvia’ cuenta, también, con grandes secundarios, como Raúl Arévalo y Carlos Santos —ambos en la fotografía siguiente— o Cassandra Ciangherotti.

Secundarios de 'También la lluvia'

Al igual que ocurría en la magnífica ‘Vania en la calle 42’, se produce un efecto de ensayo general con los diálogos que los actores prueban para el rodaje de la película sobre Cristóbal Colón. A pesar de que las declaman sin el vestuario, o ya con los trajes, pero sin meterse por completo en el papel, las frases suenan a reales gracias a ese paralelismo del que hablaba en el primer párrafo: esos diálogos servirían para 1492, pero también para el tiempo presente.

En definitiva, ‘También la lluvia’ es una gran cinta, por la que espero que Icíar Bollaín obtenga una nominación a los Oscar. Sin embargo, me da la impresión de que casi todo el mérito debe achacarse a un guion que conjuga muy bien una crítica social nada velada —la explotación que hacían Colón y sus hombres no es tan diferente a la que ejerce el productor con los sueldos de los extras—, unas intenciones de denuncia —con respecto a la privatización del agua— y los conflictos humanos y personales que, queramos o no, son en realidad lo que suele engancharnos a las películas. Grandes personajes, muy bien interpretados por sus actores, se incluyen en una realización muy competente que sitúa a ‘También la lluvia’ como una de las mejores películas, si no la mejor, de su directora.

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‘También la lluvia’, un gran relato en dos épocas


También la lluvia


Si se conjugan dos relatos acaecidos en distintas épocas suele ser para extraer un paralelismo en el que los hechos de uno resuenan en los del otro, aportándoles un nuevo significado, y viceversa. Al mismo tiempo o como otra opción, el recurso puede servir para demostrar que nada ha cambiado, a pesar del paso de los siglos, o que los cambios no han sido suficientes. ‘También la lluvia’, el último film de Icíar Bollaín, que cuenta con un guion del reconocido Paul Laverty, explota todas estas posibilidades.


Para llegar a extraer todos esos alcances, la película necesita plantear numerosos elementos que, cuando por fin se hayan conjugado, compondrán una poderosa historia que, más allá de las claras y logradas intenciones de protesta social, contendrá un profundo conflicto humano de gran interés. Con todo ello quiero decir que ‘También la lluvia’ tarda bastante en arrancar, pero que, cuando lo hace y, más adelante, en su tramo final, resulta muy efectiva emotivamente, sin por ello perder la capacidad crítica.


Esta mezcla de dos relatos, el del desembarco de Cristóbal Colón y el del equipo de rodaje que recrea el descubrimiento, además de propiciar ese resonar de significaciones, permite un estudio metalingüístico del estado del cine y de las complicaciones que surgen durante una filmación, que quizá no estaba entre las intenciones del guionista, pero que queda muy patente. Cualquiera que tenga ganas locas de dirigir una película o que sienta una enorme frustración por no haberlo hecho podrá curarse de sus anhelos con el visionado de ‘También la lluvia’.


También la lluvia


Bollaín realiza aquí su película más ambiciosa, con un espléndido resultado, que se cuaja gracias a una acertada elección de los tonos de la fotografía y a una generosa dirección de producción. Si he criticado a otras películas de la directora una falta de fuerza narrativa o de cohesión de las historias, nada de eso puedo reprochar a ‘También la lluvia’. Al contar con un guion lleno de contenido, ni siquiera el flojo montaje que otras veces ha perjudicado sus narraciones puede echar el producto por tierra. El acompañamiento de la banda sonora de Alberto Iglesias completa una perfecta puesta en imágenes.


Laverty logra, asimismo, que los personajes sean potentes. Crea seres de marcada personalidad, muy diferenciados unos de otros y que encajarán perfectamente en el conflicto, cada con un punto de vista o una opinión sobre los hechos, de forma que el espectador cuenta con todas las perspectivas para obtener una conclusión propia y uno un discurso ya masticado.


La elección de cada intérprete para cada papel es idónea. Los dos protagonistas son Gael García Bernal, como el director de cine, amable y de apariencia débil, pero al mismo tiempo, tozudo y aferrado a su proyecto, y Luis Tosar, en el papel de un productor que en apariencia piensa solo en «la pela», pero que sufrirá una profunda evolución psicológica. Ambos están impecables en sus roles. Karra Elejalde es el que, en un principio parece menos integrado en su personaje o en la historia, pero según va avanzando el film, da la sensación de que fuese entrando en calor y en el último tramo resulta igual de poderoso que los demás actores.


El descubrimiento es Carlos Aduviri, el conflictivo indígena, que pondrá todo patas arriba y obligará a unos acomodados europeos a replantearse el mundo en el que viven. ‘También la lluvia’ cuenta, también, con grandes secundarios, como Raúl Arévalo y Carlos Santos —ambos en la fotografía siguiente— o Cassandra Ciangherotti.


Secundarios de 'También la lluvia'


Al igual que ocurría en la magnífica ‘Vania en la calle 42’, se produce un efecto de ensayo general con los diálogos que los actores prueban para el rodaje de la película sobre Cristóbal Colón. A pesar de que las declaman sin el vestuario, o ya con los trajes, pero sin meterse por completo en el papel, las frases suenan a reales gracias a ese paralelismo del que hablaba en el primer párrafo: esos diálogos servirían para 1492, pero también para el tiempo presente.


En definitiva, ‘También la lluvia’ es una gran cinta, por la que espero que Icíar Bollaín obtenga una nominación a los Oscar. Sin embargo, me da la impresión de que casi todo el mérito debe achacarse a un guion que conjuga muy bien una crítica social nada velada —la explotación que hacían Colón y sus hombres no es tan diferente a la que ejerce el productor con los sueldos de los extras—, unas intenciones de denuncia —con respecto a la privatización del agua— y los conflictos humanos y personales que, queramos o no, son en realidad lo que suele engancharnos a las películas. Grandes personajes, muy bien interpretados por sus actores, se incluyen en una realización muy competente que sitúa a ‘También la lluvia’ como una de las mejores películas, si no la mejor, de su directora.